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Pieza identificada en el año 1931 durante la restauración de la iglesia de Santiago de Castelo de Neiva. Se halló en el lugar en que hoy puede verse, empotrada en la cara interna del muro sur de la nave a unos 2 metros de altura. No parece que este sea su lugar original, más bien pensamos que ha sido reutilizada, igual que el sillar contiguo (también inscrito, n.º 421). Durante muchos años, aunque libre del revoco que cubre el resto de las paredes, estuvo semioculta tras el Altar das Almas, lo que dificultó su estudio. En la actualidad este se ha retirado y la inscripción es completamente accesible. Lorenzo Fernández (2024, n.º 419).
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