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Se trata del inicio del Salmo 50, el "Miserere", máxima oración de penitencia en favor de la divina misericordia. Su inscripción en las manos de una infanta se corresponde, directamente, con el deseo de vinculación de la Corona a la Iglesia, evidenciando el carácter devocional de la infanta. Gómez (2019, p. 137)
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