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Se conserva reutilizada en el muro aterrazado que separa las calles de San Miguel Alta y del Pósito (Fuentidueña). Se trata de un punto ubicado en la parte alta de la ciudad y cerca de la iglesia de San Miguel y el cementerio medieval que la circunda. El origen de esta pieza no es del todo claro. No puede adscribirse a dicho templo, pues su construcción es posterior, ya de época románica, y nada se conoce que permita proponer un edificio cultual anterior (MartÃn Viso, 2018: 8). La necrópolis sà comparte horizonte cronológico (Golvano, 1977: 359-365 y MartÃn Viso, 2017: 221), pero no cabe relacionar el texto con el mundo funerario. En nuestra visita a Fuentidueña recogimos una tradición oral según la cual varias personas mayores recordaban el momento del hallazgo de la pieza. Según su testimonio apareció ‘en algún momento de los años 50’ en la vega próxima a la ciudad existente entre el rÃo Duratón y el Fuentes. El lugar es conocido popularmente como ‘la Dehesa’. Lorenzo Fernández (2024, n.º 431).
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