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Pieza procedente de la iglesia de San Cristóbal de Enfesta. Fue identificada durante las obras de reedificación acometidas en 1926 formando parte del alero del ábside, apoyada sobre los canecillos. Interpreta del Castillo (1929, 258) que la edificación románica debió reutilizar el epÃgrafe como material de construcción. Su reutilización podrÃa, pues, datar de cualquiera de estos dos momentos. En la actualidad no se encuentra dentro de la iglesia. La lógica indica que tras su hallazgo fue extraÃda del tejaroz; en cualquier caso, desde el suelo no fuimos capaces de detectar allà su presencia. Quizá se guarde en el almacén del atrio que del Castillo (1929, 257-258) dice que sirvió para guardar algunos fustes y canecillos románicos, aunque el párroco local no tiene noticia de ello. Por el momento, se encuentra en paradero desconocido. Lorenzo Fernández (2024, n.º 258).
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