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Pieza hallada en Rioseco de Tapia durante el mes de febrero de 1966 por Amadeo Seca MartÃnez mientras realizaba faenas agrÃcolas en una finca de su propiedad. El terreno se conoce como paraje de ‘San Cipriano’ y se localiza junto a la carretera que va hacia Carrizo de la Ribera (LE-420). La tradición popular transmite que en ese mismo lugar han aparecido restos identificables con una necrópolis, pero no se conoce excavación arqueológica moderna. Sà tienen constancia los vecinos de la localidad de que hayan peinado la zona individuos con detectores de metales, asà como de la visita de Antonio Viñayo González, antiguo abad de la Colegiata de San Isidoro (León) e historiador interesado en el medievo hispano. En la actualidad sigue en posesión de la familia del descubridor. Lorenzo Fernández (2024, n.º 299).
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