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Pizarra de grandes dimensiones, con una coloración ocre, conservada casi Ãntegramente, salvo un posible fragmento desprendido de la parte inferior, asà como en el reverso. Está escrita por ambas caras con un tipo de grafÃa muy bien cuidada, con tendencia a ser cuadrada.
El anverso está compuesto por 44 lÃneas, de las cuales se conservan Ãntegras las 30 primeras, cuyos valores suman 40. Se halla delimitada por una lÃnea de demarcación perfectamente visible en su parte superior e izquierda, mientras que se ha perdido la posible lÃnea existente en la parte inferior; no hay señales de que esa lÃnea continuase por la derecha. Fuera de la lÃnea de separación se encuentra una cuenta diferente, unida a la anterior por tres lÃneas que parecen servir de flecha y donde se aprecian valores de 20. En cuanto al reverso, está mucho más dañado y se ha perdido buena parte de la contabilidad. De todos modos, se advierten al menos dos cuentas diferenciadas, la primera de las cuales puede ser de la misma mano que en anverso, mientras la segunda es de distinta mano. La primera cuenta tiene 5 lÃneas incompletas en la parte superior y la segunda cuenta conserva 11 lÃneas completas, cuyas sumas se mueven entre 21 y 25 unidades, aunque la mayorÃa tiende a 25. Aparecen además numeraciones sueltas, quizá fragmentos de la cuenta que se ha perdido.
El valor de esta interesante pieza es evidente, a tenor de lo señalado, sobre todo para el caso del anverso. En dicha cara se repiten algunos de los elementos ya referidos en otros casos. En primer lugar, la constatación de que las piezas usadas en El Cortinal de San Juan eran de considerable envergadura, por lo que cabe suponer que los fragmentos hallados serÃan partes de pizarras de mayores dimensiones. Este uso debe vincularse con una oficina especÃficamente destinada a la contabilidad y con un uso continuo y masivo del sistema que se observa. Las lÃneas conservadas tienen a la uniformidad en los valores, aunque caben pequeñas desviaciones; lo que no es posible advertir es una estandarización en los valores por lÃnea en distintas pizarras. La presencia de lÃneas de demarcación y de sub-cuentas que facilitaban la gestión de lo contabilizado son elementos a lo que ya se ha hecho mención. Por último, la existencia de dos manos diferenciadas indicarÃa que estas piezas eran utilizadas al máximo de sus posibilidades, pero que posiblemente no componÃan documentos dignos de ser conservados, una vez terminada su finalidad, por lo que podrÃan ser reaprovechados (DÃaz – MartÃn 2011: 249-250).
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