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Desde el punto de vista paleográfico, la inscripción presenta un curioso alfabeto, donde, por excesivo prolongamiento de los segmentos finales, algunas letras asumen contornos poco comunes, pudiendo confundirse fácilmente con otros caractertes. El caso de las R (que adoptan contornos semejantes a la letra B), las N (semejantes a la D), las V (semejantes a las C) y las X (semejantes a las L). Por este motivo, la lectura ofrece algunas dificultades (EMP 423).
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