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En la iglesia de Santa Eufemia de AmbÃa y su entorno inmediato se han identificado en la última centuria, desde que en 1927 se diera a conocer el templo a la comunidad cientÃfica, cuatro fragmentos epigráficos. Tres de ellos se custodian actualmente en la iglesia y otro se encuentra intestado en una vivienda próxima. Coincidimos con Rivas Fernández (2014, 156) en la imposibilidad de que en origen se tratara de una única pieza monolÃtica. Las diferencias de color, de proporciones o de ordinatio entre los fragmentos apuntan en la dirección de tres placas separadas unas de otras. La probada existencia de tres inscripciones individuales en la iglesia de Santa Eufemia sugiere, como ya apuntó Núñez RodrÃguez (1978, 219), su asociación a cada una de las tres cabeceras con las que se construyó el templo. Los estudios arqueológicos, cuyo resumen puede consultarse en Sánchez-Pardo et al. (2017, 6-7), apuntan a una construcción unitaria de principios del siglo X. Encaja el análisis estratigráfico de los autores mencionados (2017, 8-12) con la horquilla cronológica en la que se venÃan situando los vanos de las ventanas y los rasgos paleográficos de las inscripciones, lo que obliga a suponer que pertenecen al templo original y son resultado de la misma iniciativa. El contexto histórico y artÃstico está marcado por el proceso de expansión de las técnicas y modelos constructivos asturleoneses (Núñez, 1978: 191-196 y Sánchez-Pardo et al., 2017: 13). Asà se entiende mejor la advocación a San Salvador, de clara raigambre asturiana (véase la catedral ovetense y Valdediós).Lorenzo Fernández (2024, núms. 348-350).
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