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La colección de grafitos de Escalada es en muchos aspectos similar a las de Santiago de Peñalba o San Cebrián de Mazote.
Se trata de un conjunto de epÃgrafes heterogéneos, grabados por diferentes manos y cuyo contenido principal son antropónimos. Pueden interpretarse
estas listas onomásticas como los nombres de los escritores. Si estos realizaron sus grabados durante la erección de la nave del templo, como sugiere Jimeno, deberÃan pertenecer todos ellos a un mismo momento de inicios del siglo X, lo cual no serÃa imposible a juzgar por sus caracterÃsticas gráficas. Sin embargo, la existencia de grafitos (los menos, cierto es) que ocupan el espacio de varios sillares sugiere que algunos ya estaban ubicados en su sitio cuando se inscribieron. Plantea esto la necesidad de una tribuna de madera elevada (también atestiguada arqueológicamente), cuya construcción ha sido datada no antes del siglo XI (Utrero − Murillo, 2022: 59-61). AsÃ, por ejemplo, encontramos también el caso de los grafitos de la iglesia de San Esteban de Gormaz, datados desde finales del siglo XI en adelante, por lo que tampoco serÃa este un caso único. Lorenzo Fernández (2024, n.º 276).
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