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El antropónimo Brahulio se encuentra documentado en la diplomática altomedieval. Tiene más fundamento esta opción que el plural Brahuliones leÃdo por algunos editores. La S final completarÃa la plegaria de l.3-4, parcialmente borrada hacia la mitad de l.3. En Muñoz (2018, 642-645) se documentan con estas mismas palabras no solo inscripciones, sino también testimonios en códices donde se solicita una oración por el escritor. AsÃ, la secuencia sic Dominum habeatis adiutorem o protectorem encontrarÃa inspiración en san AgustÃn, Serm. 362, 2 y en Cipriano de Cartago, Ep. 9, 2, para luego aparecer en, por ejemplo, desde Las Gobas (CICMPB 140k) al sur mozárabe de Portugal (EMP 9). La podemos encontrar en la cláusula final de la inscripción n.º 31, de San Miguel de TrevÃas, y en la n.º 78, en Salas. La confusión de si con sic está atestiguada, como recoge también Muñoz (2018, 645) en algunas inscripciones medievales de Roma (ILCV 3865 y 2364a) o diferentes colofones codicológicos altomedievales. Lorenzo Fernández (2024, n.º 12).
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