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Tanto el texto como sus rasgos externos no son los prototípicos que esperaríamos encontrar en una lipsanoteca, recurrente soporte para inscripciones pintadas en escritura minúscula. Más bien parece un epígrafe destinado a ser visto, lo cual lleva a pensar que sea un modesto relicario cuyo destino no era estar dentro del loculus de un altar o dentro de otro relicario, sino expuesto de alguna manera. El verbo offert encajaría con esta dimensión pública de la pieza. Gutina, nombre de origen godo bien conocido , ha sido identificada por Díaz-Jiménez (1901, 13) con la abadesa del monasterio de Santa María (León) que aparece en un documento del año 1037. Explicaría esto la advocación mariana de la pieza. Lorenzo Fernández (2024, n.º 282).
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