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El inicio del texto, l.1-2, parece corresponder con algún tipo de invocación no habitual en epigrafÃa, pero que sà tiene paralelos cercanos en algunas antÃfonas transmitidas por el Oracional de Verona (finales del VII/VIII. Verona. Biblioteca Capitular, cód. LXXXIX) o el Psalterio mozárabe de Santo Domingo de Silos (siglo XI. Londres, British Library, ms. 30851). La antÃfona que comienza Emanuel nobiscum deus Christe dei filius es la número 206 del primero y la 135 del segundo.
Encontramos sub ara eius en algún documento en un contexto de deposición de reliquias (Sáez, 1987: n.º 43), lo que podrÃa servir para argumentar que el texto tiene esta misma funcionalidad y, además, para definir el soporte del epÃgrafe como un altar. En l.4 nos decantamos por confessi frente a confessoris u otras opciones por la mayor frecuencia de la forma confessus, sobre todo en Galicia. Lorenzo Fernández (2024, n.º 234).
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