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La inscripción c) ha sido interpretada con las grafÃas iniciales de un antropónimo, quizá el del Frunimio (Morillo − GarcÃa, 2020: 403), aunque podrÃan admitirse más opciones, véase Froila o similares. Estos investigadores han interpretado el texto d) como el inicio de la I EpÃstola de San Pablo a los Corintios: Omnia mihi licent, sed non omnia expediunt, Omnia mihi licent sed ego sub nullius redigar potestate. Sin embargo, tras los dos primeros términos, nos parece dudosa la identificación. Estas dos, asà como el resto de las inscripciones deben ser de incisión coetánea, en algún momento mientras la pieza se encontraba expuesta y reutilizada. La zona de la antigua Puerta del Obispo, demolida definitivamente en 1910, recibÃa su nombre por la cercanÃa del palacio episcopal leonés. Este dato invita a hipotetizar sobre si la antigua basa romana habrÃa sido reutilizada en el palacio o en alguna estancia relativa a la catedral; cualquiera de estas opciones resulta difÃcil de comprobar. Los datos arqueológicos no revelan su origen, tan solo que la puerta tardorromana fue renovada tres veces en la época que nos ocupa: una a mediados del siglo IX asociada a la ocupación de Ordoño I, otra en el siglo X vinculada a la donación de Ordoño II del palacio al obispo Frunimio II y una tercera ya a mediados del XI (Morillo − GarcÃa, 2020: 399). Lorenzo Fernández (2024, n.º 283).
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