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El tipo de escritura es en todo similar a los incipit y tÃtulos que reciben los códices producidos en esta época. Véanse, a efectos comparativos, los del Antifonario de León (Archivo Capitular de León ms. 8), códice cuya parte más antigua data del siglo X y se realiza en un scriptorium leonés. La técnica, salvando la distancia material, es similar: primero realizar el dibujo exterior de los caracteres y después introducir el color. No conocemos más inscripciones realizadas siguiendo esta técnica, pero creemos que la falta de registro material debe explicarse más por los problemas de conservación de los enlucidos originales que por la ausencia de inscripciones pintadas al fresco. El epÃgrafe peñalbés sufre asimismo estos problemas de conservación, pues hemos perdido una cantidad no desdeñable de texto.
El formulario podrÃa corresponder, según los fragmentos que conocemos, también a una inscripción fundacional con alguna forma verbal del tipo constructam, edificatam o similar. El hecho de que no se haya incluido el dÃa exacto de la consagración, dato importante a nivel litúrgico, puede emplearse como argumento de la hipótesis edilicia.
La data que consigna la inscripción encaja perfectamente con lo que conocemos sobre la cronologÃa del templo. Tras la fundación del cenobio original en tiempos de Genadio obispo, este manifestó su intención de que se levantase allà una obra en su memoria. Asà lo afirma el obispo Salomón de Astorga, sucesor de Fortis en el cargo desde el año 932, en un documento del año 937 transcrito por, entre otros, Flórez (1762, 434-438). En este mismo documento se dota la nueva iglesia, por lo que la fecha epigráfica se aviene con la información diplomática. Años después, en el año 1105, encontramos una inscripción de consagración en la iglesia. Debe esta ponerse en relación con una interesante ceremonia de reconsagración asociada a la introducción del rito romano en el cenobio. Lorenzo Fernández (2024, n.º 290).
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