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El epitafio de Adosinda evidencia algunas singularidades respecto a otros epÃgrafes coetáneos de caracterÃsticas similares. Las más evidentes son la introducción de dos términos poco comunes en los formularios conocidos: ancilla, frente al más frecuente famula, y el verbo iacet, frente a obiit o requiescit. A continuación del verbo Gómez-Moreno propuso la secuencia hac in urna a partir de los restos conservados, lectura con la que coincidimos. Su brevedad vendrÃa a confirmar el escaso material perdido entre el frg. 1 y el 2. En l.2, por su parte, la data está completa y no consideramos que se haya perdido texto. Debe destacarse el estrecho parecido entre los rasgos externos (medidas, decoración, grafÃas) de esta cubierta funeraria y la otra identificada en el mismo yacimiento. Lorenzo Fernández (2024, n.º 302).
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