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Las restituciones propuestas para la parte perdida entre ambos fragmentos coinciden en número de caracteres aproximados. En l.2 consideramos que el trazo redondeado supérstite encaja mejor con el último brazo de una M (véase una similar en Marie) que con las demás S a la vista. Destaca dentro del formulario la ausencia de verbo alguno. Parece más factible el empleo de un formulario abreviado que la opción de que falte más material, lo que obligarÃa, además, a que Morales hubiera transcrito solo parcialmente el epÃgrafe. Sobre la tipologÃa externa, el paralelo de San Adrián de las Caldas (n.º 308) con una ordinatio similar e idénticas hexapétalas en los extremos, evidencia su diseño como dintel de puerta. La tipologÃa interna es difÃcil de deducir por la ausencia de verbo. No obstante, Flórez (1792, 354-357) transmite un documento que puede iluminar la génesis del epÃgrafe: en la dotación inicial del monasterio de San Salvador de Lérez (año 916) aparece un abad de nombre Guntado como receptor de los dones que Ordoño II cede a la comunidad. De identificar a Guntado con el Pelayo Guntodo de la inscripción, es bastante posible que esta fuera algún tipo de inscripción edilicia relativa a los primeros años del monasterio. QuedarÃan por interpretar las palabras Bria f(ra)t(e)r. Por BrÃa tan solo conocemos el valle homónimo lucense (también Vallibria), algo lejos del lugar. La opción que parece señalar Morales con su texto (Bria fratres) se nos antoja poco segura. La ausencia de -S final invita a plantear la existencia de un desconocido hermano Bria. Lorenzo Fernández (2024, n.º 386).
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