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Los rasgos gráficos de la T no dejan lugar a dudas sobre el horizonte cronológico que debe atribuirse a esta escueta inscripción. Más dudas despiertan su lectura e interpretación. La sÃlaba inicial TE es clara. Junto a ella se distinguen dos ápices de menor tamaño que, aunque no llegan a cerrar por su parte inferior, proponemos leer como una O. Para ello, nos apoyamos en la anchura de la grafÃa resultante, similar a las dos anteriores. Lorenzo Fernández (2024, n.º 367).
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