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El piadosÃsimo Señor nuestro Jesucristo, cuando hizo testamento, dejó a sus discÃpulos la paz, a los apóstoles la persecución, al ladrón el paraÃso, a la Virgen el paraninfo, a los judÃos su cuerpo, a los sayones los vestidos, y a todos nosotros, no teniendo cosa mejor que dejarnos, nos dio su propia divinidad. Este es el sepulcro de Miguel, hijo de Pedro, hijo de Romeo, y de algunos de sus deudos, para quienes se han fundado en esta Iglesia CapellanÃas perpetuas, a saber, para los Señores Arnaldo de la Viegba y su mujer MarÃa, para Don Juan de Bardaxino y su mujer Dominga, y para dicho Miguel, hijo de Pedro, hijo de Romeo. y estas capellanÃas están dotadas con bienes de los mismos que las han fundado, como consta más por extenso por sus testamentos. Los Aniversarios, que han mandado ellos mismos, se han de celebrar y cumplir en la forma que aquà se expresa: por el alma de dicho Don Arnaldo en el mes de septiembre. por la del maestro Ferrario de Labata en octubre. por la de Don Pedro, hijo de Don Romeo, y por la de Doña Juana, su mujer, padres de dicho Miguel, y por la de Doña Inés, su hermana, en el mes de agosto. por las de Don MartÃn de Labata y Doña Juana, su mujer, y Don Raimundo de Benasque, en el mes de enero. por la de Don Juan de Bardaxino en abril. y por la de Doña Dominga, su mujer, en noviembre. Don Arnaldo de la Vigeba y su mujer MarÃa, abuelos de dicho Miguel, hijo de Pedro, han fundado también para esta Iglesia el pan bendito, que llaman popular, para que lo distribuya perpetuamente todos los domingos el que poseyere los bienes de la capellanÃa de dichos señores. Además, está mandado otro aniversario por el alma de dicho Miguel, hijo de Pedro, en la forma que ha expresado en su testamento. Estas cosas se han notado aquà no por pompa ni vanidad, sino para perpetua memoria de lo que debe cumplirse, y para que los que esto leyeren, se muevan a imitar o vencer tan piadoso ejemplo. Se puso aquà esta memoria el año de la Encarnación del Señor 1299, indicción doce, gobernando la Iglesia Romana el Papa Bonifacio VIII, siendo obispo de la Iglesia de Huesca Don Fray Ademario, de la Orden de Santo Domingo, reinando en Aragón, Cataluña, Valencia y Murcia el IlustrÃsimo Don Jaime, almirante, alférez y capitán general de dicho pontÃfice, y presidiendo esta Iglesia de Huesca en calidad de prior Don Albarico de Patavio. Quien rogare a nuestro Señor Jesucristo por los que están enterrados en este sepulcro, tenga parte por su divina misercordia en todos los bienes espirituales que arriba quedan anotados. Asà sea.
Traducción dada por Vega MartÃnez (2021-2022, núm. 369).
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