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La inscripción está punteada sobre uno de los vástago, en su cara externa.
Con una lectura sakarokas, Untermann consideraba que nos encontrábamos ante el nombre de una ciudad *Sa(n)caroca o *Sa(n)caroga, aunque morfológicamente se dio cuenta de la rareza de la formación de este topónimo, que presenta un sufijo -ko-, más frecuente como formador de genónimos hispano-celtas. Aprovechando esta observación, se podría pensar que nos encontramos ante la referencia a un grupo familiar en G.sg., en lugar del más usual en G.pl. dentro de las téseras, aunque quizá también se encuentre en la "firma" de [SP.02.01]: bistiros lastiko ueizos. La otra rareza es que se trate de un tema en -ā, aunque podría aparecer en el jarro con la fórmula luanikoo · koorinau [SO.01.02] ‘de Luánico del grupo familiar de los Corina’ . De esta forma la traducción queda como: ‘(pacto) para con (el grupo familiar) Sacaroca’.
Más difícil sería de entender la referencia a un individuo únicamente con la indicación del idiónimo. Antroponímicamente pueden darse los paralelos Sacaric(i)us (Lara de los Infantes, Burgos), Sacuro en una inscripción hallada en Francia, pero que se refiere a una persona cuyo padre era turiasonense (CIL XIII 586, Bordeaux), así como sakas de [NA.01.01].
Prósper (Villar - Prósper 2005, 263), piensa que probablemente es un antropónimo, que es compatible con las lecturas *sagarokās (de *sag-aro-), *sagrokās (de *sagro- ‘firme, fuerte, pertinaz’); o *sakrokās (de *sakro- ‘consagrado, maldito’).
Jordán 2007 planteó la posibilidad de leer sakerokes, tras la comparación paleográfica con [Mon.85] y [TE.03.01] (cf. para la terminación buntunes, iteulases en [NA.01.03]). Sin embargo, el tercer y sexto signos son bastante diferentes. El tercero está en el ámbito de ka/ke, en cambio el sexto no está claro.
No hay que desechar la posibilidad de que ka esté indicando una sílaba [ha] y buscar un antropónimo que comience por *sahar-, lo que nos llevaría al ámbito vascónico. En este sentido, Ballester 2008, 200-201, llamó la atención sobre el parecido del final de lueikar+[---] de Alfaro con la secuencia [-]eihar de la Tabula Contrebiensis y planteaba su equiparación, de forma que el silabograma ka simple estuviese indicando una fricativa glotal sorda. Lo mismo podría aplicarse para -okas, de modo que su contenido fónico fuese [ohas] y equipararlo a la primera parte del antropónimo aquitano Ohasseris (CIL XIII, 74), si es que es esta la lectura y no Onasseris (cf. Gorrochategui 1984, 244).
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