Inscripción grabada con trazos fuertes. Las líneas de la inscripción están dispuestas sobre la superficie del animal representado de la siguiente manera: l. 1, sigue la línea circular de la espalda; l. 2 va paralela a la primera; los signos de la l. 3 son claramente más grandes que el resto; l.4 y l.5 empiezan con una línea de signos casi recta y doblan en el último tercio hacia abajo. Untermann considera que el grabador, por falta de espacio, tuvo que añadir una letra de la l.4, en la l.5, cambiando la dirección en un ángulo de 90º hacia abajo. La última línea es más corta que el resto. Todas las líneas están completas.
La primera línea de esta pieza y, en concreto, el comienzo han sido un lugar de lectura difícil. Las primeras editoras de la pieza, García Merino y Albertos habían dado la siguiente lectura, tras una primera corrección: ruoureka · ureibo / esainis · kortika / usama · antos / saikios · baisai / kaltaikikos. De Hoz la aceptaba, aunque leía la última palabra como kataikikom, a partir de su examen ocular de la pieza. Por su parte, Untermann MLH IV proponía: karuotureka · tureibo / eskeinis · kortika / usama · antos / saikios · baisai / kaltaikikos. García Merino y Untermann una vez que se limpió la pieza con motivo de la exposición en el Burgo de Osma (Soria) “La ciudad de los seis pisos”, dentro de la VI Edición de la Muestra de las Edades del Hombre leyeron: boruoture[i]ka · tureibo[s] / eskeinis · kortika / usama · antos / saikios · baisais / kaltaikikos.
Sorprendía a Untermann el paralelismo entre la primera línea y el mensaje que aparecía en [SP.02.22] que leía como DVREITA SCA / TARVODVRE / LIGORIQ ·, que todavía era mayor si se leía DVREITA TARVODVRESCA LIGORIQ ·, tal y como propuso Jordán en Chronica Epigraphica Celtiberica I 387-389. Pues bien, el paralelismo se acrecentaba si, en primer lugar, se entendía una -s- en lugar de -i- en el hueco indicado. De manera que la primera palabra quedaba como boruotureska frente a TARVODVRESCA.
Si entonces se aplicaba la lectura en clave dual a la pieza escrita en signario paleohispánico, resultaba que aparecía la secuencia taruoture[s]ka tureita y la de la última como kaldaikikos. Esto es, hay contraste de grafías que en ambos casos tiene, además, su confirmación en epigrafía escrita en alfabeto latino: TARVODVRESCA DVREITA por un lado y en Caldaecus (Crémenes, León, IRLeón 265) por otro, que es un buen paralelo para el supuesto antropónimo final.
La oposición gráfica puede observarse también entre ko1 y ko3 que estarán grafiando [go] y [ko]. Así habrá que leer gortika en la segunda línea y kaldaikikos en la última. El criterio morfológico viene a apoyar esta última lectura, pues estaríamos ante el sufijo de formación de adjetivos en -ko-, con sorda. Por contra, la etimología para gortika habrá que buscarla en un étimo con velar sonora al comienzo.
En la pieza no hay oposición gráfica para [tu/du], ni [ki/gi], ni [ka/ga], aunque hay pistas que conducen a admitirla. La más clara es la comparación entre la primera línea y su equivalente latino DVREITA TARVODVRESCA.
Con la lectura boruoture[i]ka, con i restituida en el hueco, Untermann suponía que estábamos ante un adjetivo derivado de un topónimo *boruoturom = *Boruodurum. La primera parte boruo- procedería del proto-celta *berwo-/borwo- ‘caliente, hirviente’, muy abundante en la toponimia. Sin salir del dominio celtibérico, Untermann aportaba como paralelos bormeskom [Mon.81] y el actual Gormaz, muy cercano precisamente a la antigua Uxama. La segunda parte -durom, coincidente casi con *duros > irl. ant. dor ‘puerta’ es también muy conocido en toponimia celta de la Galia, aunque menos en la peninsular, como Ocelodurum y Octodurum.
Con la nueva lectura, lo único que hay que variar es la etimología de la primera parte del adjetivo toponímico, taruodure+ka/TARVODVRESCA, que en principio parece tener que ver con *tawrom, que ha sufrido la consabida metátesis de la semivocal w en esa secuencia.
En cuanto a dureita/DVREITA, Prósper (Villar - Prósper 2005) considera que sería un participio de perfecto *dū-reg-tā ‘dirigida hacia, a’, con la consecuente resolución del grupo *-e-gt- > *-e-kt- > *-e-χt- > -eyt-, con un significado final de ‘emitido’. En el caso de [SP.02.22] estaría concordando con un sustantivo no expreso, *eskeinis, que, a su juicio, aparece en la segunda línea de [SO.06.02]. eskeinis, puede compararse con eskeninum [Z.09.03, 02] y eskenim del Bronce de Torrijo [TE.03.01, -2/3 y -5]. A su vez, analiza eskeinis como *egʰs-genh3i- ‘declaración o documento’, a partir de la raíz *gen-, *genə-, *gnē-, *gnō- ‘conocer, saber’. Esta propuesta presenta por un lado el problema de lectura, pues también cabría leer esainis; por otro la rareza del tema etimológico dentro de las lenguas indoeuropeas. Quizá lo que haya que entender sea kar/car. En Sasamón [BU.01.01] está testimoniado aletuures.
Untermann relacionaba lo que él leía antos con la palabra A(N)TOŠ ‘finis’, que aparece en la bilingüe galo-latina de Vercelli [E-2] (Meid 1996, 49-50, admitió la relación señalada por Untermann y propuso el significado de ‘frontera, territorio’ para la forma celtibérica). Esta palabra también le recordaba a la nueva lectura que llevaba a cabo de [Z.09.01, A-10] antiom (ur · antiom) o a antiros o antoros de [SP.02.06].
Según indica Lejeune, RIG II, 1 [E-2], en la tercera línea del texto galo se decanta finalmente por la lectura A]TOM, que en 1976 había propuesto Tibiletti, aunque apunta su primera lectura A]TO<Š> como alternativa. Fue también Tibiletti la que propuso que ATOM estaba por ANTOM y que se trataba de una forma de un paradigma que encontraba su paralelo exacto en el sánscrito antáḥ ‘borde, límite’ de una raíz i.e. *ant- (Matasović 2009, s.v. *anto-, lo reformula de manera moderna como *h2ento-). La propuesta etimológica resulta verosímil tanto más cuanto que esa palabra viene a “traducir” la forma latina finis que aparece al comienzo de la inscripción.
Prósper 1993, 194, n. 7, ponía en relación la palabra antos con el i.a. anta- toc. B ānte ‘vor’, aunque no indicaba qué tipo de palabra era. En Villar - Prósper 2005, 305, planteaba como posibilidad que fuese un antropónimo, al igual que saikios, baisais y kaltaikikos. Esta lista seguiría al texto taruotureska tureita eskeinis kortika usama, que la autora traducía como ‘documento público, emitido/suscrito en Tarvodurum, para con la ciudad de Osma’. En 2011 vuelve a tratar el tema y acepta la propuesta de Untermann para antos, pero cambia radicalmente su opinión sobre saikios baisais kaltaikikos. Ahora son topónimos al igual que usama. Esta palabra y baisais son un subtipo de instrumental asociativo (‘con’); antos se hallaría en una construcción nominal pura con saikios y kaltaikikos (con omisión también aquí de antos). La traducción completa que da la autora es: ‘Tarvodurean issued public document with Uxama, the border (is) the Saikios; with Baesae, the Kaltaikos’.
La forma andos presenta una particularidad paleográfica, el silabograma más simple de to testimoniado. De hecho este signo sólo aparece de momento en este documento. Hoy en día puede ofrecerse otro paralelo, ANDO de la primera línea del bronce de Novallas [Z.02.01]. Que ANDO y andos fuesen dos formas, genitivo y nominativo correspondientemente, de un paradigma de significado ‘límite’ sería una posibilidad muy atractiva, ya que esa noción no sería en absoluto extraña en documentos de tipo legal. Matasović 2009 ofrece una entrada *andom ‘inside, there’, que tiene su reflejo en irl.ant. and ‘aquí’. Procedería de *h1ndo(m) ‘dentro’. Sus cognados serían het. anda ‘hacia adentro’, gr. ἔνδον, latín arc. endo ‘en, a’. Indica el autor que la proto-forma que considera proto-celta, *andom, podría ser un nombre neutro que acabó fosilizándose como adverbio. Siguiendo esta línea, podría pensarse que estamos ante la versión animada de ese posible sustantivo que se mantuvo como tal en celtibérico y se esté hablando en los dos documentos en que aparece del interior de algo, de algún sitio, en definitiva, de un territorio.
Quizá no haya que perder de vista la relación con la partícula intensiva que aparece en galo and-, ande-, ando-, bastante frecuente como primer miembro de antropónimos.
saikios y baisais tienen buenos paralelos en Saicl(i)us (ERSoria 107, en Santervás de la Sierra) y Baesus Uxamensis (CIL II 2733). Si son antropónimos, no queda muy clara la secuencia de tres al final, con kaldaikikos. La alternativa de que sean topónimos ya se acaba de comentar.
Si hay un topónimo claro en el documento es usama, Uxama. La misma forma está, como nombre individual fem., en [Z.09.03, III-47]. También aparece en monedas, como masc. y neutro, en Abl.Sg. (usamuz [Mon.72]), en ambos casos se referiría a la Uxama Argaela, lugar del hallazgo.
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