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CITACIÓN:    BDHespNA.03.01, consulta: 05-10-2026

 

 YACIMIENTO:  MUNICIPIO:
 PROVINCIA:      REF. HESPERIA:  REF. MLH:
 DEPÓSITO,N.INV.  OBJETO:   TIPO YAC.:

 

 
Generalidades Texto EPIGRAFÍA Y
PALEOGRAFÍA
Ilustraciones Contexto Arqueológico Bibliografía

 

 FUENTE LEC.: SEPARADORES: Nº TEXTOS:

 LENGUA:    SIGNARIO:    SISTEMA DUAL:
 METROLOGÍA:

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Inscripción sobre pavimento musivo, enmarcada entre dos líneas o rayas, a un lado del mosaico que adorna el suelo de una estancia de casa urbana. La única línea del texto comienza a unos 80 cm. del lado izquierdo del mosaico y termina en su margen derecha. Texto completo.
Perfectamente legible, con separadores de palabras que consisten en cinco puntos verticales, las letras se estrechan hacia el final del texto, por un erróneo cálculo de espacio por parte del artesano.
En cuanto al signario, Untermann lo catalogó de ibérico, pero Velaza se inclina por considerarlo celtibérico, dada la presencia de ŕ y ausencia de r, así como presencia de bu, prácticamente inexistente en ibérico. La posibilidad de que el artífice sea oriundo de Bilbilis, ciudad celtibérica, lo apoyaría, pero el hecho de que la lengua empleada no sea la celtibérica lo debilita; por otro lado, la presencia de bu viene determinada por la necesidad de expresión del nombre celtibérico Abulu. En definitiva, no hay datos cruciales para clasificarlo como uno u otro. Untermann se fijó en la diferencia de ejecución de la ki de likine y la de ekien, bien señalada en el dibujo de MLH, aunque sin consecuencias. Efectivamente, aunque solo se trate de una tesela, si no fuera un hecho casual sino intencionado para marcar un trazo diacrítico, estaríamos ante un uso dual de los signos, aunque en nuestro caso el signo marcado indicaría fonema sonoro /gi/, mientras el simple serviría para sordo /ki/, de modo inverso al uso nororiental estándar.
La inscripción presenta una gran similitud formal, tanto en su pavimento, en la técnica de confección, forma de las letras y especialmente en el contenido textual, con la inscripción musiva de La Caridad, Caminreal (TE.04.03), de modo que es opinión unánime admitir una estrecha relación no casual entre ambas inscripciones. El hecho de que se mencione a un tal Likine como aparente ejecutor de ambos mosaicos tiende a confirmar dicha opinión. Ahora bien, las diferencias existentes en las menciones de los individuos, de las ciudades y de las formas gramaticales en una y otra inscripción plantean problemas a la interpretación y suscitan incluso preguntas sobre la adscripción lingüística.
Hasta el descubrimiento del mosaico latino La Cabañeta (El Burgo de Ebro), se consideraban ambas inscripciones como ejemplos de firma de artesano. Para Untermann (1993-94), la inscripción de Andelo es una variante más compleja que la de Caminreal que a su juicio puede entenderse como “Licinos hizo, osicerdense”, ya que junto a Licinos aparece un segundo individuo también de nombre celtibérico, Abulu, que en unión con aquél realiza la obra. La secuencia ŕaune debe de ser un complejo de sufijos con el significado de "junto con" o "con la asistencia de". La presencia de dos individuos justificaría la forma ekien, que podría ser entendida como una forma de plural del paradigma ekiar, aunque también podría ser un sustantivo "producto, obra". La secuencia aŕs que sigue a Bílbilis no está atestiguada ni en ibérico ni en celtibérico; como ku en el texto de Caminreal, debe de indicar la procedencia de las personas o el lugar donde se fabricó el mosaico. La inscripción reflejaría la lengua ibérica de Osicerda, donde estaba la sede principal de la empresa de Licinius.
De Hoz (2001, 353-7) discute la relación entre los dos individuos, sugiriendo tres posibilidades: a) dos artesanos en colaboración, de modo que se entendiera ekien como marca de pluralidad, b) que Likine fuera el agente y Abulu el beneficiario, de modo que ekien expresaría el dativo frente a la forma neutra ekiar, y c) que la secuencia de los dos antropónimos expresara en Likine el patronímico (sin marca de genitivo, solo por la posición anterior) de Abulu, al que le seguiría una secuencia gramatical -oŕaune, donde estarían codificados el lexema verbal y los argumentos de agente (Abulu) y de objeto (eki ‘obra’) en caso pertinentivo; al final se indicaría el origen de Abulu, que a diferencia de su padre es Bilbilis. Esta interpretación se ajusta a su idea de considerar ekiar y ekien como formas nominales.

El lugar de aparición en territorio vascón, donde por indicios onomásticos como el teónimo Larrahe se presume se hablaba una lengua éuscara, y las diferencias gramaticales existentes entre esta inscripción y la de Caminreal han suscitado la cuestión de si dichas diferencias no se deberán a que la de Andelo esté redactada en vasco (Velaza). A ello ayuda la similitud formal de ekien con las formas de pretérito vascas eguian ‘lo hizo’, eguien ‘lo hicieron’, documentada en vizcaíno (Lazarraga) frente al común zegien (sing. ceguian, pl. ceguiten en Lizarraga). Las objeciones puestas desde el lado vasco (Gorrochategui & Lakarra) se centran en lo inseguro de proponer una forma anterior sin z- inicial para el protovasco común, la posibilidad de que la raíz verbal fuera -gin- y no -gi-, y la falta de marca de ergativo o proto-ergativo con un verbo transitivo si la lengua fuera ya ergativa, aunque estructuralmente la 3ª pers. no lleva marcas pronominales, la raíz siempre aparece como -gi- ante los sufijos pronominales de 1ª y 2ª pers. y el ergativo pudo haberse creado en una época posterior o manifestar un split en época antigua, con marcación explícita solo para los agentes inanimados.
En la idea de que la inscripción de Andelo es ibérica y suponiendo que esta lengua fuera ergativa como sugieren muchos investigadores, Luján (2010) explicó la falta de marcación ergativa en Andelo como resultado de una trasformación antipasiva de la frase; en una construcción antipasiva el agente en vez de ir en ergativo (marcado con -te, como en Caminreal) va en absolutivo, sin marca; ello explicaría también el empleo de dos formas verbales diferentes.
Los elementos apelativos de la inscripción aún no han sido explicados satisfactoriamente. Dentro de la hipótesis de la dependencia de uno de los individuos respecto del otro, hay que señalar la idea de Rodríguez Ramos (1999-2000) que explica –ŕaune como una adaptación de *Abulos-launi, formación originariamente celtibérica con el sentido de “siervo/liberto de Abulu”.
La idea de que los mosaicos hacen referencia a sedes destinadas en un caso a comerciantes de Osicerda y en otro a comerciantes de Bilbilis, antes que a la expresión de la origo de los artesanos, soluciona la dificultad de que un único comitente o encargado tuviera dos orígenes diferentes, pero suscita el problema de la diversidad de las secuencias sufijales (-aŕs vs. -ku) para lo que se estima cumplían la misma función.
La aparición de la denominada Mano de Irulegi (NA.05.02) en 2023 ha reavivado el asunto de la adscripción lingüística de la inscripción, dado que el término eŕaukon de este último epígrafe, considerado como forma verbal, presenta algunos paralelos estructurales con la forma ekien de Andelo en su formación, como es la falta de z- en relación con la forma de pretérito vasca zeraukon 'lo dio' (Aiestaran - Gorrochategui - Velaza 2023, 289-290)

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Signos poco frecuentes: bu1, u2. ki1 tiene un trazo de más.


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