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Antroponimia y teonimia (Corpus) ANTROPONIMIA (ANÁLISIS) Teonimia (Análisis)    

 

  Nombre:     Nombres relacionados:     Género:  

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  Análisis:

La forma que nos ocupa (Pintamus, con 13 ejemplos, Pintameus y Pentamus, con 1) es un nombre únicamente masculino, que se distribuye entre los lusitanos y los galaicos, con algún ejemplo entre los astures, pero no se documenta fuera de Hispania. Untermann 1965, 148 ya señaló la presencia preferente de Pint- en la región oriental de Lusitania y de Galicia, y de Pent- en Asturias (ver Villar 1994 y los mapas en Vallejo 2005).
A pesar de la opinión de Carnoy 1906, 43, n. 2, que lo hacía proceder de *kʷennotamos ‘que está en cabeza, primero, príncipe’, la forma originaria *pent- podría estar relacionada con el ordinal ‘quinto’ (así ya en Dottin 1920, 106); Pokorny 1938, 153-154 (cita en Villar 1994, 240, n. 6) diferenció Pint- como desarrollo celta y Pent- como precelta, pero hay que tener en cuenta que -en- desemboca en -in- fácilmente en ciertos contextos, hecho que impide considerarlo como elemento diferenciador. De hecho, el paso -en- > -in- no es desconocido en Hispania (Schmoll 1959, 47-48) y cuenta con paralelos en latín o en galo, por lo habitual del cambio en ciertos contextos (ante nasal + oclusiva, vid. Tovar & Bejarano 1951-52, 22-23).
El nombre Pentamus se ha analizado tradicionalmente bien como una forma de superlativo (d’Arbois de Jubainville —apud Acs II 1005— o Untermann 1995, 12) bien como ordinal (Tovar 1958, 11 y Schmoll 1959, 47-48). Como señala Villar 1994, 242, son varios los criterios que aconsejan entenderlo como ordinal, como los sufijos utilizados y la dificultad semántica de ver un sufijo superlativo sobre la base del numeral ‘cinco’. Pero la lingüística se muestra incapaz de dar una respuesta evolutiva detallada, dado que el resultado Pent- es explicable tanto por vía celta como por vía no celta. Como celta (de tipo p) se produciría una asimilación celto-itálica (*penkʷ-tos > *kʷenkʷ-tos); posteriormente, una labialización de tipo britónico, no celtibérica (*kʷenkʷ-tos > *pemp-tos), y una simplificación del grupo (*pemp-tos > *pen-tos). Como evolución no celta, tendríamos atestiguado un mantenimiento de la *p- (*penkʷ-tos), y una simplificación del grupo, con pérdida previa del elemento labial (*penk-tos > pen-tos).
Un rasgo que le faltaba para considerarlo celta era el infijo -e- entre la raíz y la desinencia, presente en galo pimpetos, galés pimphet e irl. a. coiced; no obstante, el bronce de Rezé presenta pixte ‘quinto’, con lo que la falta de -e- ya no puede ser un criterio clasificador (Lambert & Stifter 2012).
Schmoll 1959, 48 interpretó que Pintamus habría sufrido la analogía del numeral *septamos < *septm̥-os < ‘séptimo’, con la extensión de un falso corte -tamos, dado que la forma propuesta, *penkʷtºmo-, no tiene paralelos entre las reconstrucciones indoeuropeas: *pn̥kʷtó- (aaa. funfto, av. puxða-) y *penkʷtó- (lat. quinctus, osc. pomptis, gr. πεμπτός, lit. peñktas, got. fimfta y toc. B pikce) no presentan la sufijación en -mo-, *penkʷetó- (ind. a. pañcathá-, alb. ipsëte, galo pimpetos, galés pimphet e irl. a. coiced) cuentan con el infijo -e- como ya hemos visto, y la variante sánscrita pañcamá- < *penkʷemó- o *penkʷ°mo- sustituye -to- por -mo- (cf. Villar 1994, 244).

 


  Dispersión:
  

  Bibliografía:
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Villar 1994

  Observaciones:
   

  Nombres reflejados en el mapa:
   

 

 

 

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