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Pieza procedente de la iglesia monacal de San Pedro de Rocas. Hasta finales del siglo pasado se encontraba en la capilla central sustentando el tablero del altar, tal como lo refiere Ãñiguez (1955, 42) y lo fotografió Fontaine (1982, 163). Existe un testimonio del siglo XVII algo dudoso, pues fray Benito de la Cueva afirma lacónicamente que en una capilla colateral existÃa ‘una gran piedra que solÃa servir de altar (…) la qual estaba sobre una columna quadrada y muy bien labrada a pico’ (ed. González Balasch, 1991: 48). Pasó a integrar los fondos del Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense, donde aún se conserva. Lorenzo Fernández (2024, n.º 356).
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