Archivo Epigráfico de Hispania Tardoantigua y Medieval (AEHTAM)

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Generalidades Texto EPIGRAFÍA Y
PALEOGRAFÍA
Ilustraciones Contexto
Arqueológico
Bibliografía
 FUENTE LEC.: SEPARADORES:

Nº TEXTOS:  LENGUA:    SIGNARIO:

 METROLOGÍA:

 OBSERVACIONES EPIGRÁFICAS:    

Inscripción cristiana grabada sobre mármol (HEp 18, 49).
Seg√ļn Trillmich 2004: 145-160: La inscripci√≥n se dirige a la m√°rtir Eulalia, a la vez que recomienda una domus a la protecci√≥n de la Santa, impetr√°ndole que haga que prosperen casa y vecinos. Se trata de una casa habitada, que es o ser√° propiedad (posside) de Santa Eulalia por derecho propio (iuris tui), por lo que se puede suponer el car√°cter religioso y hasta casi p√ļblico de la misma. La inscripci√≥n tiene adem√°s funci√≥n apotropaica como reza la f√≥rmula inimicus abscedat. Por ciertas expresiones que aparecen en el texto (inimicus, confusus; domum iuris tui; placata) la inscripci√≥n aludir√≠a a ciertos sucesos, supuestamente precedentes a la redacci√≥n y colocaci√≥n de la placa en el acto de inauguraci√≥n, o tal vez de reinauguraci√≥n de la casa. Aquellos estar√≠an relacionados con los enfrentamientos acaecidos en M√©rida entre ciudadanos cat√≥licos, mayoritariamente de origen romano, y aquellos de fe arriana, la mayor parte de ellos, godos, durante el pontificado del obispo Masona (571-605 d.C) y los reinados de Leovigildo (567-586 d.C.) y su hijo Recaredo (586-601 d.C.). Estos enfrentamientos desembocaron en una verdadera guerra civil desencadenada por el af√°n del rey Leovigildo de imponer en su territorio la confesi√≥n arriana, a la que se opon√≠a el obispo emeritense Masona. Dicha situaci√≥n deriv√≥ en el nombramiento de Sunna como obispo de la facci√≥n arriana de Em√©rita, el posterior destierro de Masona, el atentado contra su vida, a su regreso a Em√©rita, la batalla final entre arrianos y cat√≥licos y el exilio de Sunna por decreto de Recaredo, hechos narrados en las Vitae Santorum Patrum Emeretensium (V 4-6), en el segundo cuarto del siglo VII. Dicha interpretaci√≥n surge, precisamente, de la relaci√≥n entre la terminolog√≠a empleada en las Vitae y en esta inscripci√≥n: el t√©rmino inimicus har√≠a referencia a los arrianos que tomaron parte en este conflicto y a sus posibles seguidores; por su parte ¬ęconfusus¬Ľ (confundido, turbado) se refiere, por metonimia, a los arrepentidos perdedores del conflicto religioso-pol√≠tico. La domus, calificada como iuris tui, alude a la devoluci√≥n, ordenada por el nuevo rey Recaredo, de los bienes eclesi√°sticos que hab√≠an sido arrebatados a Masona por los arrianos, con el apoyo de Leovigildo, por orden del nuevo rey Recaredo a Masona, y habr√≠a que entender como ¬ępropiedad leg√≠tima de la Santa¬Ľ. La santa aparece calificada como placata, pues hab√≠a estado enfadada a causa de la usurpaci√≥n de su bas√≠lica as√≠ como por la ocupaci√≥n de la domus por el bando arriano. La domus cum habitatoribus, dentro de este ambiente eclesi√°stico, podr√≠a ser identificada con una dependencia de su bas√≠lica, un seminario o un orfanato, o m√°s seguramente un monasterio (Cf. Vitae, V 8,1); de todas formas, tampoco se puede excluir que se trate del famoso xenodochium construido por el propio Masona, que ha sido excavado recientemente (HEp 13, 173 seg√ļn Trillmich 2004: 145-160).
Ramírez Sádaba 2003: 280 interpreta la domus probablemente como un cenobio (Ramírez Sádaba 2003: 280).
Comentario de Isabel Vel√°zquez en HEp 13, 173: La interpretaci√≥n propuesta resulta satisfactoria. Inimicus podr√≠a entenderse como ¬ęel enemigo¬Ľ en sentido absoluto, tal como atestiguan otros textos epigr√°ficos (HEp 11, 577), pero la argumentaci√≥n esgrimida por el autor y su comparaci√≥n con las VSPE resultan impecables y convincentes (HEp 13, 173).
Seg√ļn Gil 2009: 247-250: El inimicus aqu√≠ execrado no son, como se√Īal√≥ Trillmich 2004 = HEp 13, 173 los arrianos, sino el diablo y, en consecuencia, la inscripci√≥n no hace referencia a la lucha final entre √©stos y los cat√≥licos, sino que recoge un exorcismo, con las cl√°usulas y f√≥rmulas apotropaicas que se acostumbra a recitar en este tipo de oraciones. En favor de esta hip√≥tesis se pueden citar algunos paralelos del Liber Ordinum, del Liber sacramentorum y del Oracional visigodo en los que se alude al demonio como inimicus e incluso como inimicus confusus, tal como aparece en el ep√≠grafe. As√≠, entre otros ejemplos, en el Liber sacramentorum (c. 47, 33, en la edici√≥n de M. F√©rotin) se comparan los m√©ritos de la Virgen con los de Eulalia, y los de la m√°rtir estriban precisamente en haber plantado cara al ¬ęenemigo¬Ľ: illa credidit angelo, ista restitit inimico; illa electa per quam Christus nasceretur, ista assumpta per quam diabolus vinceretur (HEp 18, 49 seg√ļn Gil 2009: 247-250).
Seg√ļn Gimeno 2009: 34-35: Si bien es cierto que con muy poca frecuencia se utiliza el t√©rmino inimicus para referirse al diablo, es extra√Īo que se utilice un lenguaje tan cr√≠ptico para referirse a los enemigos de la fe cat√≥lica, sin referencia a ninguno de los acontecimientos a los que supuestamente se alude de manera indirecta (HEp 18, 49 seg√ļn Gimeno 2009: 34-35 ).
Comentario de Isabel Vel√°zquez en HEp 18, 49: Al margen de la cuesti√≥n cronol√≥gica, en que es dif√≠cil pronunciarse si se trata del siglo VI o VII, aunque me inclino m√°s por una cronolog√≠a tard√≠a, lo que s√≠ considero es que, a pesar de la m√°s que interesante propuesta de W. Trillmich, realmente seductora y convincente, como dije en su d√≠a (HEp 13, 173), la contraargumentaci√≥n de J. Gil resulta, como ocurre en otras ocasiones, ciertamente contundente y apuesta por una ¬ęinterpretatio¬Ľ facilior. La referencia al diablo con la expresi√≥n inimicus confusus resultar√≠a con seguridad mucho m√°s comprensible para los lectores de la √©poca. La menci√≥n de inimicus para el diablo no es tan infrecuente como indica H. Gimeno, aunque s√≠ tiene raz√≥n esta autora al observar que resulta extra√Īo un mensaje tan cr√≠ptico para el relato de unos hechos tan concretos y decisivos como la victoria de los cat√≥licos sobre los arrianos. La denominaci√≥n espec√≠fica de inimicus confusus para el diablo en el Oracional visig√≥tico, refuerza sin duda los planteamientos de J. Gil (HEp 18, 49).
Los versos, marcados con interpunciones, ser√≠an tres r√≠tmicos que terminan en una cl√°usula acentuativa (el Amen quedar√≠a fuera) o bien tres hex√°metros en ritmo acentuativo, ya frecuentes desde el siglo V (HEp 13, 173 seg√ļn Ram√≠rez S√°daba 2003: 280).

 OBSERVACIONES PALEOGRÁFICAS:  

La interpunción parece una alargada y esquemática hedera o incluso la reja de un arado (CICME 3).


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