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La presencia de grafitos en altares es más común en sus tableros que en sus tenantes. AsÃ, para la zona de los condados catalanes, de Santiago (2003, 177) ha constatado diversos nombres esgrafiados en sus tableros o aras y los ha interpretado como ‘el testimonio de los donatarios de los bienes de la iglesia’. PodrÃa ser este un caso similar en el que se hubiera añadido un antropónimo al altar, pero resulta difÃcil confirmarlo por lo escueto de su texto. De la misma forma, es posible que sea algún tipo de invocación religiosa o semejante. Sà descartamos de plano una cronologÃa visigoda, propuesta entre otros por RodrÃguez Colmenero (1997, 199-200). Los paralelos tipológicos de este tipo de tenantes han sido descritos por Sastre (2012, 185), cuyas conclusiones invitan a datarlo con seguridad entre los siglos IX-X. Además, la pretendida inscripción fundacional del siglo VI es falsa, por lo que no existen evidencias epigráficas ni arqueológicas de la existencia del monasterio de Rocas antes de la horquilla mencionada. Lorenzo Fernández (2024, n.º 356).
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