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Jiménez Sánchez (2018, 385-399) reconoce la inspiración del autor en numerosos textos de origen bÃblico: Números, 25.11; 2 Crónicas, 29.10; 1 Esdrás, 10.14; Salmos, 77.38; JeremÃas, 30.24; Baruc, 2.13).
Aparecen los nombres de Uriel y Gabriel (lÃn. 6), remitiendo a un culto a los ángeles propio de la devoción popular del momento y que tenÃa base en supersticiones de herencia pagana, ya que se sustituyeron las fórmulas mágicas por oraciones y pasajes de pasiones y mártires, y los daemones por ángeles, profetas bÃblicos y santos. De esta manera, coexisten dos realidades en esta tablilla: la religiosa y la mágica, aunque por parte de la Iglesia existirÃa un rechazo a su elaboración. La mención a ángeles tiene paralelos en otras pizarras como la de Carrio (Asturias) o la de Galinduste (Salamanca), ambas también con una función mágica.
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