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El texto de la inscripción solo puede ser reconstruido a partir del texto de De la Iglesia (1863, 297-300), si bien su lectura, ilegible, precisa de ser corregida. López Ferreiro (1899, 263-265) proporciona a partir de él una edición con sentido pleno y con paralelos en otras inscripciones del corpus. Por tanto, debe darse grosso modo por buena, aunque cabe reflexionar sobre la pertinencia de algunas de sus reconstrucciones. Por ejemplo, en l.2 la secuencia leÃda por De la Iglesia es CONSRU[---]ESTO, la cual puede esconder tanto constructus est como consecratum est. Admitimos la hipótesis de López Ferreiro, que no oculta sus dudas, ante la intervención de un obispo y la consignación tanto de las reliquias como del dÃa exacto del oficio. Todo ello también encajarÃa con una construcción, claro, pero son esas condiciones de carácter más obligatorio para las consagraciones. Sin embargo, la existencia en l.3-4 de una nueva aparición del mismo antropónimo (ahora bajo del tÃtulo de presbÃtero) despierta desconfianza. Es posible que el TENDYFOS de De la Iglesia no deba ser reconstruido como Kendulfo a la luz de esta información. La restitución de López Ferreiro se basa en la existencia de un Quendulfo obispo de Iria Flavia, pero tan solo lo tenemos documentado en el año 811, muy lejos del 881 (Floriano Cumbreño, 1951: n.º 22). Por otro lado, existen preguntas a las que la ausencia de información no permite dar una respuesta precisa: ¿Son las dos lÃneas primeras, separadas mediante la ordinatio que describiera De la Iglesia, coetáneas de las dos segundas? ¿O debemos imaginar dos diferentes actividades conmemoradas? Tan solo el testimonio de este autor, con grandes problemas de interpretación como hemos visto, asegura que ‘la segunda inscripción se cinceló más tarde’. La restitución del inicio de l.3 también ofrece serias dudas dada la escasa frecuencia con que el verbo venit aparece en epigrafÃa, asà como los términos in altus (l.1) o locus (l.2). Lorenzo Fernández (2024, n.º 232).
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