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La naturaleza funeraria de la pieza parece clara atendiendo al soporte. Ello permite reconstruir el término abreviado famulo a pesar de no haber rastro de la -L- y de existir tan sólo media -O-. Coincidimos con MartÃn López en que a continuación esperarÃamos, como es habitual, el antropónimo del difunto, mas consideramos difÃcil elegir una de las hipótesis posibles. Y es que están atestiguados en la epigrafÃa y la documentación altomedieval un alto número de nombres finalizados en -NIO, sufijo muy productivo onomásticamente: Albonius, Cresconius, Fortunius, Monius, Ordonius… Lorenzo Fernández (2024, n.º 296).
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