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Este epÃgrafe funerario presenta un formulario reducido y un soporte excepcional. Como decÃamos, las inscripciones opistógrafas no son en absoluto habituales. Sà lo es más el empleo de formularios con ligeras novedades: en esta ocasión destacamos la ausencia del dÃa de deceso y la posible ubicación del verbo tras el antropónimo y la secuencia famulus Dei. En el antropónimo proponemos la restitución de una I, perdida en l.3, que encaja en el espacio disponible (el resto de las lÃneas tienen también al menos 3 caracteres) y con el registro documental, donde Lecenius está ampliamente atestiguado, no asà Lecenus. Más dudosa es la restitución del verbo obiit en l.4, donde se ven los astiles de al menos dos grafÃas, también con posibilidad de tratarse de un cargo del difunto o del dÃa preciso de la muerte si atentemos de los formularios más habituales. Sánchez-Pardo y Blanco (2018, 113-114 y 124) atribuyen al siglo X las secciones más antiguas de la iglesia de Santo Tomé. A la luz de los testimonios sobre la existencia de una necrópolis en sus inmediaciones, corroborados por el hallazgo de este epitafio, han propuesto que hubiera en el lugar un templo anterior del no quede registro material conocido. Lorenzo Fernández (2024, n.º 322).
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