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No solo la paleografÃa sugiere una datación bajomedieval, también el tipo de soporte invita a desvincularlo de la etapa histórica en que se documenta la existencia de Espasando (siglo IX). La confusión moderna que lleva a fechar esta pieza en el siglo X parte de la obra de Pita (1952, 24-25), a quien el resto de los investigadores sigue. PodrÃa ser tanto un falso, en caso de que hubiera dolo en su confección, o un original de época posterior. En cualquier caso, desde el monasterio de San Vicente do Pino estarÃan intentando reivindicar la memoria de una de las figuras ligadas a su fundación primigenia. Resulta un hecho difÃcil de corroborar con seguridad si las intenciones iniciales fueron espurias. La mezcolanza de grafÃas carolinas con un módulo estrecho y alargado más propio de la visigótica puede ser evidencia de una etapa de transición o de un consciente intento de conferir cierta antigüedad a las grafÃas, lo que provoca que coincidan caracteres propios de diferentes etapas. Lorenzo Fernández (2024, n.º 336).
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