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CITACIÓN:    BDHespZ.09.01, consulta: 30-03-2023

 

 YACIMIENTO:  MUNICIPIO:
 PROVINCIA:      REF. HESPERIA:  REF. MLH:
 DEPÓSITO,N.INV.  OBJETO:   TIPO YAC.:

 

 
Generalidades Texto EPIGRAFÍA Y
PALEOGRAFÍA
Ilustraciones Contexto Arqueológico Bibliografía

 

 FUENTE LEC.: SEPARADORES: Nº TEXTOS:

 LENGUA:    SIGNARIO:    SISTEMA DUAL:
 METROLOGÍA:

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En el texto se han facilitado las variantes de lectura m√°s importantes posteriores a la restauraci√≥n del bronce. Una vez restaurado, la lectura qued√≥ bastante clara, a excepci√≥n de los lugares afectados por la rotura, lo que supone uno o dos signos por l√≠nea en la cara A. La propuesta de reinterpretaci√≥n de Velaza 1999 de un determinado signo ha dado lugar a la posibilidad de una relectura de la segunda cara y, para algunos autores, incluso de alg√ļn pasaje de la primera.
El documento, que apareci√≥ fragmentado en dos piezas de tama√Īo muy diferente, est√° escrito en signario celtib√©rico oriental. No hay huellas de que se haya utilizado el sistema dual. Es opist√≥grafo.
La denominada cara A presenta 11 l√≠neas que ocupan toda la superficie de las dos piezas. Las letras est√°n trazadas bastante regularmente mediante incisi√≥n con secci√≥n en uve. Su altura oscila entre 0,4-0,5 y 0,6 cm. No hay divisi√≥n de palabras al final de las l√≠neas. Si es necesario, se deja el espacio preciso en blanco o, como sucede en la l. 7, se superpone el signo que deber√≠a pasar a la l√≠nea siguiente, kustaiko|ňĘ. Se utiliza interpunci√≥n doble. No se aprecia pautado, aunque esto no quiere decir que no lo hubiese, dada la buena disposici√≥n de lo escrito. La rotura no afecta particularmente a la lectura, tan solo aparece cierta dificultad en la l. 2.
La denominada cara B, cuyo sentido de lectura es mediante el eje horizontal, solo presenta campo epigr√°fico en el fragmento mayor, aunque en la l. 8 se aprecia un signo en el fragmento menor. Las letras son un poco mayores que en la cara A, c. 0,8 cm. Hay algunas que presentan un punto interior, como el silabograma tu en letontu (l. 7) y la a de abulu (l. 8), el cual no parece tener ning√ļn significado grafem√°tico. La disposici√≥n del texto no es tan cuidada: las l√≠neas no son tan horizontales, no se apuran tanto los bordes superior e inferior y se aprecia m√°s separaci√≥n entre las letras e incluso se divide una palabra, entre las l√≠neas 5 y 6, en su √ļltimo signo, suostuno|ňĘ. Tambi√©n hay interpunci√≥n doble. No se aprecia pautado.
Comentario ling√ľ√≠stico:
Existe un acuerdo generalizado en que las dos caras de la tabula, conocida como primer Bronce de Botorrita (= BBI) conforman un √ļnico documento, aunque este punto no est√° asegurado completamente. Est√° claro que la considerada cara A es un texto de car√°cter normativo por las estructuras morfo-sint√°cticas que se aprecian: paralelismos, repeticiones y formas verbales en modo imperativo y casi con seguridad subjuntivo. Lo que queda en el aire es determinar el √°mbito al que afecta esa norma o conjunto de normas, que parece comenzar con una serie de prohibiciones, a juzgar por la repetici√≥n de nelitom... nekue... litom... nekue... litom... nekue... litom. Esto es, si se trata de una lex sacra o, al menos, afecta a cuestiones relacionadas con elementos religiosos (sobre esta diferencia vid. De Hoz 1996, 127-129), o es una ley o normativa de car√°cter civil, algo parecido a una lex municipalis.
Las razones fundamentales que han llevado a algunos autores a considerar el car√°cter sagrado del texto han sido dos:
1ª.- La interpretación como teónimos de tokoitos y sarnikio, ambos en genitivo (dependientes de tirikantam berkunetakam), que vuelven a leerse en las ll. 10-11 tokoitoskue sarnikiokue aiuizas; en caso dativo tokoitei eni en la l.4; y posiblemente en loc. ...uze areitena sarnikiei akainakubos nebintor tokoitei... en las ll. 9-10. Esta consideración también afecta, aunque en menor medida, a neito, que se halla en la l.6 neito tirnkantam eni. La naturaleza teonímica de tokoitos y sarnikio fue aceptada por Tovar 1973a y 1975a, aunque más tarde en la editio princeps Beltrán - Tovar 1982, 64, dudara al respecto; de Hoz - Michelena 1974, 89-98 (de Hoz 1996, dudaba ya de su contenido sacro); Schmidt 1976a, 1979 y 1986b; Adrados 1976; 1995; 2002; Motta 1980a; Eichner 1989, quien dudaba entre considerarlos dioses o héroes; Meid 1993, 1994a y 1996a; Bammesberger 1999. En cuanto a la posibilidad de que neito fuese un teónimo, se han pronunciado a favor Schmidt 1976a, Meid 1993, Eichner 1989 y Eska 1989b, 78-79, por ejemplo, a quien sigue Orel 1995, 303-304.
2ª.- La consideración de que en la expresión tirikantam berkunetakam se haga referencia de alguna manera a un lugar sagrado, bien un edificio (Schmidt 1976a, aunque con cambio de opinión en 2005 y 2006), bien un németon (Adrados 1995 y 2002; Fernández Nieto 2010, 542-543; 2010a, 73-74; de Bernardo 2010, para quien tokoitos, sarnikio y neito serían micro-topónimos pero de vinculación teonímica).
Los autores partidarios de un carácter predominantemente civil consideran, de manera general, que al menos tokoitos y sarnikio son, precisamente, topónimos. Así Eska 1989b; Villar 1990; Lambert 1994a; Untermann MLH IV; Villar y Jordán, en Villar et alii 2001; Stifter 2001; Jordán 2004b; Schmidt 2005, 2006 (con cambio de opinión respecto a 1976), y Prósper 2008.
Mientras que en la Tabula Contrebiensis o segundo bronce de Botorrita (BBII, cf. Fat√°s 1980) se sabe exactamente el objeto del litigio -una canalizaci√≥n y ciertos problemas relacionados con ella-, es m√°s dif√≠cil, por el momento, conocerlo en los documentos celtib√©ricos. La posici√≥n topicalizada, a comienzo del texto, de tirikantam ("en cuanto al tirikantam‚Ķ"), que tambi√©n aparece en el cuarto bronce (BBIV = Z.09.24) en posici√≥n similar, hacen de esta palabra un buen candidato a ello. La idea de que en esta palabra est√° implicado el n√ļmero 'tres', tiri-, apareci√≥ desde los primeros trabajos (de Hoz - Michelena 1974, Schmidt 1976a, J. Gil 1977, Fleuriot 1979). A partir de la contribuci√≥n de J. Gil 1977, 167, que la tradujo como trifinium, se fue imponiendo el car√°cter espacial de la palabra; Villar 1990 sigui√≥ esta idea y lo tradujo "cruce o confluencia de tres caminos", o, dicho en una sola palabra, un "trescantos", t√©rmino que aparece usado como top√≥nimo en la Pen√≠nsula Ib√©rica. Esta idea iniciada por Gil y Villar, ha sido seguida por autores como, por ejemplo, Lambert, 1994a; Untermann MLH IV, 569; Meid 1993, 120-121; de Bernardo 2010. Voces discordantes en este panorama son las de Eska 1989b, para quien tirikantam es "a generic term for a structure built on or across a boundary" (tiri- no tendr√≠a que ver con el numeral, sino con un prefijo 'a trav√©s de'); Stifter 2001 quien lo considera una corporaci√≥n nombrada de manera meton√≠mica o el√≠ptica mediante el n√ļmero de sus componentes, 'treinta'; Pr√≥sper 2008 para la que la palabra no es un apelativo, sino un participio.
Otra secuencia que podría apoyar el carácter normativo del texto es sua kombalkez (línea 1). Tras diferentes intentos de explicaciones morfo-etimológicas en la que está implicada también la palabra kombalkores (l. 11), hay cierto acuerdo en considerar acertado el análisis por parte de Villar 1995, 31-32, de kombalkez como forma verbal y sua como adverbio, de manera que vendría a tener un significado en la esfera de "así ha convenido", "así ha decidido". nelitom indicaría la cualidad de lo convenido o decidido, que se desarrollaría en la triple secuencia nekue… litom. Esta palabra parece estar muy cercana morfo-etimológicamente al latín licitus, -a, -um. Lo que sería ne… litom está indicado por tres infinitivos o nombres verbales terminados en -unei. Su significado exacto está por determinar.
Entre las l√≠neas 2 y 3, se halla la dif√≠cil secuencia soz auku arestalo tamai para la que se han dado diferentes interpretaciones, pero ninguna de ellas definitiva. A partir de aqu√≠ en el texto se aprecian una serie de formaciones sint√°cticas paralelas conformadas por lo que tienen aspecto de ser pronombres indefinidos, del tipo 'quien' en diferentes casos (iom, iomui, ias) o 'quienquiera que' (uta oskuez). Se detectan en varias de ellas verbos, alguno de los cuales parece claro que est√° en modo subjuntivo (asekati, kuati), para otros en cambio es m√°s dif√≠cil determinar el modo (uerzoniti, kabizeti, ambitiseti, robiseti, auzeti) y otros parecen claros indicativos (zizonti, bionti). A esas oraciones subordinadas corresponden en diferentes ocasiones unas principales con un verbo en modo imperativo, f√°cilmente identificables por su terminaci√≥n en -tuz (usabituz, bizetuz, oisatuz, tatuz). Estamos hablando, por lo tanto, de estructuras con un significado (general) "el que/quienquiera que X, deber√° hacer Y". No se conoce el significado exacto de toda esta normativa. Hay, no obstante, algunos puntos de cierto consenso. As√≠ la palabra silabur (l. 3) ha hecho pensar en una acci√≥n en la que intervenga el uso de plata o dinero, sobre todo en cercan√≠a con la palabra kantom, casi con seguridad 'cien'. La palabra boustom (l. 4) soporta una f√°cil etimologizaci√≥n a partir de *g ∑ow-stom 'establo', lo que unido a la aparici√≥n de makasim o makasiam (l. 5), quiz√° igual al latino maceria, y kamanom (l. 5), cognado del galo-latino cammńęnus, 'paso, camino', o la expresi√≥n tekametinas tatuz (l. 8) [dekametinas datuŌĎ] 'que se entregue un diezmo', permite pensar en un ambiente de car√°cter ganadero y agr√≠cola.
Las dos √ļltimas palabras de la cara, abulu ubokum, conforman una clara f√≥rmula onom√°stica celtib√©rica, conformada por [idi√≥nimo + nombre del grupo familiar en G. pl.]: "Abul√≥n, del grupo familiar de los Ubocos". Se abre el interrogante sobre el papel de este personaje. Y no solo eso, sino que tambi√©n se plantea la relaci√≥n con las otras catorce personas que aparecen recogidas en la cara B. De hecho, se ha propuesto y se considera de manera general que estos quince individuos vendr√≠an a conformar la agrupaci√≥n humana implicada de alguna manera en el proceso (redacci√≥n, garant√≠a, observancia, etc.) de lo dispuesto en el texto de la cara A. No es, sin embargo, definitiva la vinculaci√≥n entre ambas caras. A. Beltr√°n, en Beltr√°n - Tovar 1982, 33 y ss., adujo en favor de la independencia de ambas caras argumentos arqueol√≥gicos (las piezas que conforman el documento se encontraron en diferentes estratos) y paleo-epigr√°ficos (se observan diferencias de factura), al igual que Jord√°n 2018b quien a√Īade razones de clara diferencia en la estructura onom√°stica b√°sica. En efecto, en la cara B la estructura b√°sica es [idi√≥nimo + nombre del grupo familiar en G.pl. + patr√≥nimo en G.sg.]: lubos kounesikum melmunos bintis "Lubo, del grupo familar de los Cun√©sicos, hijo de Melm√≥n, magistrado".
Motta 1980 marcó, en un primer momento, las líneas maestras de interpretación de la cara B del bronce. En el momento en que se pudo leer casi en su totalidad, estaba claro que el texto recogía una serie de fórmulas onomásticas. Aparecían, no obstante, dos elementos novedosos para lo que se conocía hasta el momento. Por un lado la palabra bintis que se repetía tras cada una de las fórmulas; por otro, lubinaz, akainaz, nouantutas y [---]ukontaz.
A pesar de las dificultades de lectura, Fleuriot 1975, 436-437, hab√≠a propuesto etimologizar la palabra bintis desde la ra√≠z **b įend į-- 'unir', con un significado de 'uni√≥n'. Motta 1980, 115-116, aprovechando esta propuesta etimol√≥gica y tomando como referencia el listado de los seis magistrados contrebienses que aparecen en las ll. 16-18 de la Tabula Contrebiensis, plante√≥ que bintis era un apelativo que indicaba un t√≠tulo o cargo p√ļblico, como magistrado, juez, senador, etc. y propuso traducirlo precisamente como magistratus. La propuesta de un cargo o t√≠tulo es la m√°s ampliamente aceptada, aunque hay otras, no solo en el aspecto etimol√≥gico, sino tambi√©n en el significado final (Tovar, en Beltr√°n - Tovar 1982, 77 y 82; Eska 1989b, 130-136, Eichner 1989, 28, y Meid 1993, 104-105; Bayer 1994, 192-193; de Bernardo 1996a; 2009, 694, y 2010, 135; Lambert 1994a, 363-364). En resumidas cuentas, a d√≠a de hoy, lo m√°ximo puede decirse con seguridad es lo indicado por de Hoz 2007a, 200, que bintis es un "magistrate title; uncertain etymology".
Pero incluso la existencia de bintis y de su interpretaci√≥n como magistrado o cargo ha sido cuestionada a partir de Velaza 1999. Untermann 1990, 355, detect√≥ un signo ke que hab√≠a pasado desapercibido en el fragmento de bronce peque√Īo y que supon√≠a el principio de la octava l√≠nea, de modo que propon√≠a leer keltis al igual que en [SO.04.01] = [K.12.1] y consideraba que tendr√≠a una funci√≥n paralela al resto de bintis. F. Beltr√°n 1996a prefiri√≥ una lectura kentis, de modo que la f√≥rmula useizu aiankum tauro terminaba con kentis, 'hijo', constituyendo as√≠ una f√≥rmula onom√°stica conocida en otros documentos celtib√©ricos, como BBIII: "Useiz√≥n, del grupo familiar de los Ayancos, hijo de Tauro". Pues bien, Velaza aprovech√≥ la correcci√≥n planteada por F. Beltr√°n como kentis en la l√≠nea octava y propuso reinterpretar el signo le√≠do bi, como un al√≥grafo de la serie ke, de modo que todos los bintis pasaban a ser kentis, al igual que el top√≥nimo lubinaz ser√≠a lukenaz. El signo ke de la octava l√≠nea ser√≠a diferente, porque se tratar√≠a de una correcci√≥n efectuada por otra mano, al modo que ya hab√≠a apuntado Untermann. La primera f√≥rmula lubos kounesikum melmunos kentis habr√≠a que intepretarla "Lubo, del grupo familar de los Cun√©sicos, hijo de Melm√≥n", seg√ļn Velaza.
En cuanto a lubinaz, akainaz, nouantutas y [---]ukontaz, Motta 1980 dej√≥ sentado que deb√≠an ser top√≥nimos y que √©stos, en caso genitivo (todav√≠a no se hab√≠a aclarado el valor de sigma y san), especificaban la procedencia externa respecto a Botorrita de los cuatro bintis a los que segu√≠a. Todos los dem√°s magistrados ser√≠an de Contrebia Belaisca, incluido el que aparece en la √ļltima l√≠nea de la cara A. Fueron partidarios de esta propuesta de Hoz 1986, 80-82; Eska 1989b, 125-136; Lambert 1994a, 363; y de Bernardo 2009, 686 y 2010, 125, por ejemplo.
Tovar, en Beltr√°n - Tovar 1982, 83, consideraba que los top√≥nimos indicaban la procedencia de los bintis que aparec√≠an detr√°s de ellos. Los cuatro primeros no presentaban procedencia, porque junto con abulu ubokum de la √ļltima l√≠nea de la primera cara eran los contrebienses. Eichner 1989 era partidario de esta soluci√≥n. Como indicaba de Hoz 1986, 82, el Bronce de Ascoli podr√≠a ser un buen paralelo para esta situaci√≥n, en donde los componentes de la Turma Salluitana van antecedidos por un √©tnico, excepto el primero que se supone salluitano.
Untermann MLH IV, 573, sin embargo, con la lectura nouantubos - en vez de nouantutas - y la interpretaci√≥n de los cuatro t√©rminos como ablativos, piensa que indicaban la procedencia no de otras ciudades, sino de agrupaciones o divisiones sociales menores ("filos") dentro de Contrebia Belaisca (cuya posible existencia hab√≠an apuntado de Hoz 1986, 82; F. Beltr√°n 1994, 56; Salinas 1994, 60). El √ļltimo del listado, letontu esokum abulos bintis, quedar√≠a sin referencia, sin que Untermann tuviese clara la raz√≥n.

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A modo de resumen y ateniéndonos al cuadro alográfico propuesto por Untermann en MLH IV, 443, las grafías que aparecen son:
- Fonemogramas: a1 (variante 2ª) y a2 (variante 2ª); e1; i; o1 y o3; u2; l1; m3; n1; r1; s3; z1.
- Silabogramas: ba; be1; bi1 (mayoritariamente variante 1ª); bo2; bu; ta; te1; ti2; to2; tu1; ka1; ke1 y el posible alógrafo cercano a la forma de bi5; ki1; ko1; ku1 (con punto interior).
La posibilidad de leer usaketuz por usabituz (l. 5), tinketuz por tinbituz (l. 6) y kombalez por kombalkez (l. 1) en la cara A es bastante remota. En el apartado ‚ÄúComentario epigr√°fico‚ÄĚ se ha indicado por extenso la alternativa de lectura ke (Velaza 1999) del signo le√≠do tradicionalmente bi, lo que supone una relectura kentis en lugar de bintis. En este asunto tambi√©n est√° implicado el signo ke que aparece fuera del campo epigr√°fico y que resultar√≠a distinto de los dem√°s. En la l. 6 aparece un lugar de dif√≠cil lectura, por el estado del bronce, para el que se han llegado a dar hasta tres variantes: nouantutas, nouantukos, nouantubos. En esta misma cara hay algunos signos que presentan un punto interior, como el silabograma tu en letontu (l. 7) y la a de abulu (l. 8), el cual no parece tener ning√ļn significado grafem√°tico (no se entender√≠a en el caso del fonemograma para la vocal).


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