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FUENTE LEC.:
SEPARADORES:
Nº TEXTOS:
LENGUA:
SIGNARIO:
SISTEMA DUAL:
METROLOGÍA:
OBSERVACIONES
EPIGRÁFICAS:
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La inscripción se ha realizado de manera cuidada y por ello su lectura resulta fácil, a excepción de los dos últimos signos de la cara plana que coinciden con una zona de abundantes rugosidades e irregularidades en la superficie del bronce que afectan parcialmente su trazado. Puede que cada cara corresponda a una mano diferente. El texto es doble, pues se repite en ambas caras.
Con la lectura sekobirikea, hay que entender un adjetivo conformado por un sufijo -yā, sobre una base *sego-brig-, de donde *segobrigyā, con una apertura de la vocal i ante a o suponerse un sufijo *-eyā. De hecho Untermann MLH IV propone los dos sufijos. Villar 1995b, 134, prefiere el primero de ellos con una apertura de la semivocal ante la vocal siguiente y considera este fenómeno como un rasgo celta in fieri en celtibérico (1997, 937). Con la lectura sekobirikia no se habría producido dicho fenómeno.
Con la lectura sekobiriza se parte de la misma proto-forma *segobrigyā, en donde el grupo -g+yod- ha dado lugar al sonido que se escribió con sigma, transcrito z.
Este adjetivo, sería el localicio correspondiente a un topónimo *segobriks < *sego-brig-s, que estaría concordando en femenino singular con la palabra kar que no está expresa, la población que otorga el pacto de amistad. Es un documento que refleja un pacto unilateral.
La ciudad que aparece aquí no parece ser la misma que acuñó la moneda con la leyenda sekobirikez [Mon.89], localizada en el Alto Duero.
Traducción: ‘Segobriguense’ → ‘(pacto) segobriguense’.
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OBSERVACIONES
PALEOGRÁFICAS:
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En el trazado de algunos signos se observan pequeñas diferencias paleográficas, que pueden deberse simplemente a las distintas características de las superficies en las que se grabaron, una plana y la otra con un acusado relieve.
El penúltimo signo presenta dificultades de lectura. Mientras Untermann prefería seguir a Gómez Moreno y leía sekobirikea. de Hoz proponía sekobirikia. La existencia de la lámina, editada por Fletcher y Pérez Vilatela 1994, [SP.02.29], con una lectura sekobirikea, obligaba a dejar la puerta abierta a la lectura sekobirikea. Ahora bien, esta última pieza parece falsa, como ya suponía Untermann MLH IV, 355. El signo está más cerca de una sigma que de cualquiera de los alógrafos de ke, de donde la lectura sekobiriza.
Parece que el texto emplea el sistema dual de escritura, ya que el alógrafo de ko empleado, es decir, ko2, para una secuencia go es coherente. La brevedad del texto anima a ser prudente en este sentido.
Las variantes de los signos usadas son: Cara A: s2, e1, ko2, bi1, r6, (z1, si se lee así), a2; cara B: s2, e1, ko2, bi1, r6, z1, si se lee así, a2.
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