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La inscripción se encuentra en la cara plana de la pieza, desde los cuartos traseros al morro.
La lectura berkuakum la relaciona Untermann con el berkantikum que aparece en [Z.09.01, B-3] y que está bien atestiguado en la toponimia hispana: Berganzo (Álava), Bergantiños (La Coruña), etc. Morfológicamente parece claro que nos encontramos ante un G.pl. de un genónimo, con un sufijo de derivación en -ako-.
En cuanto a la segunda palabra, Untermann (en Labeaga y Untermann 1993-1994, 53) reconocía su ignorancia y como mucho lo ponía en relación etimológica con sakarokas de [NA.01.04]. Velaza opinaba que se trataba de un N. sg. masculino que indicaba el representante del grupo que realiza el pacto, con lo que traduce por ‘Sakas, de los Serkuakos’. El autor se pregunta si nos encontramos ante un tema en consonante y lo relaciona con la raíz *sak- ‘sagrado’. Mientras, Gorrochategui proponía un G.sg. que indicaría la origo de la familia, como en la tésera de París [Z.00.01]. Pero en dicha tésera aparece kontebiaz belaiskaz, con , que debe considerarse como un ablativo.
sakas puede considerarse un G.sg. de un antropónimo y por lo tanto el genitivo objetivo dependiente del kar no expreso, entonces la traducción quedaría como: ‘(Pacto) para con Saca (del grupo familiar) de los Bercuacos’.
No está exenta de problemas esta solución. Queda por dilucidar el género del antropónimo, que parece un tema en -ā masculino, cf. mata en [Z.01.01]. Podrían estar relacionados con sakas, Saga (en Hinojosa del Duque, Córdoba), Sagaius (Castro Verde, BEJ), Sacaric(i)us (en Lara de los Infantes, Burgos) y Sacuro en una inscripción hallada en Francia, pero que se refiere a una persona cuyo padre era turiasonense (CIL XIII 586, Bordeaux). Tampoco hay que eliminar un posible contenido fónico [sahas]. En cualquier caso, es extraño el orden de los antropónimos en la tésera.
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