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Es falsa, pero se pretendía hacer alusión a la Complutum prerromana como una supuesta "urbis konbouto", por lo que el texto de esta inscripción se ha debido inspirar en las monedas de kombouto ikesankom (A.74). A esta leyenda se le ha añadido el término latino urbis, pero en signario paleohispánico. El falsificador demuestra sus pocos conocimientos con esta mezcla lingüística, además de añadir un signo itras bi, y utilizar una silbante errónea, sigma, pues en este caso debía haberse usado la otra, san (Beltrán-Jordán-Simón 2009, 633).
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