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Pieza conocida solo por fotografía (RAH; N. Inv.: GA 2000/3/93). Con la lectura propuesta el epígrafe presenta una estructura sintáctica alternativa a lazuro kosokum tarmestutez kar [TE.04.11], en donde la comunidad de la que emana o con la que se realiza el pacto (kar) está referida mediante el topónimo en ablativo, tarmestutez. Ahora lo hace mediante el adjetivo, argailika.
En ambos casos la primera secuencia corresponde a una fórmula onomástica, compuesta por [idiónimo + nombre del grupo familiar] en lazuro kosokum, por [idiónimo + patrónimo + ‘hijo’] en kadeiko kamaikuno ge(nteis?). Esta estructura, sin referencia al grupo familiar, apunta una procedencia occidental del individuo. El idiónimo está en genitivo del singular y funcionaría a modo de genitivo objetivo. Una traducción provisional de la pieza, teniendo en cuenta los problemas de lectura, es ‘pacto argelense de Catico hijo de Camecuno’, esto es, la ciudad de Argelo, sujeto/agente de kar, expide un pacto de amistad para con Catico hijo de Camecuno, el objeto directo/paciente en términos sintáctico-semántico-funcionales, el beneficiario del pacto en términos contractuales. La forma ge(nteis?) es el teórico genitivo de un tema en -i, kentis [gentis], que todavía no está testimoniado, de ahí el desarrollo con el signo de interrogación.
kadeiko es un genitivo singular de un tema en -o. Desde el punto de vista etimológico aparecen dificultades de análisis. Se parece a katea [SP.02.15] y kateraikina [SP.02.21]. Desconocemos si puede haber relación entre ellos, sobre todo si hay que pensar en [de] y no en [te]. En la antroponimia gala se reconoce un elemento onomástico catu- ‘combate, batalla’, como Catticcus, Caticuus, que podrían pertenecer a este formante y son bastante parecidos a kateiko. La secuencia -ei- es un serio obstáculo para la relación con catu-, que puede aparecer como cata-, cati- o cato-. También aparece un Cattea, muy semejante a la forma katea, si es que es esa la lectura. Prósper (en Villar - Prósper 2005, 235), esgrime el antropónimo Cateius (CIL III 4582), al proponer que kateiko (sin lectura dual) es un derivado en *-iko- a partir de la palabra galo-latina catēia ‘tela gallica’ (Servio Ad. Aen. 7.741).
Con la lectura gariko propuesta por Ballester se encuentran buenos paralelos en la antroponimia indígena, como garigokue en Luzaga [GU.01.01, -5], aunque aquí la segunda velar es sonora, y Cariqo en Coca, Segovia. La epigrafía latina CIL II 899 (Talavera de la Reina, TO) y CIL II 2954 (Contrasta, Vitoria) ofrece un Caricus, que podría ser su paralelo perfecto.
En cuanto a kamaikuno, también es un G.sg. de un tema en -o, y por lo tanto formado con un sufijo -no-. Si la primera parte kamai- recuerda, tal y como indica Almagro-Gorbea 2003, a kamasios [SP.02.24], la segunda -kuno puede tener alguna relación con la primera parte que aparece en kounesikum [Z.09.03, B-1] y la segunda de burikounikum [Z.09.03, II-53]. Un tercer elemento relacionado podría ser konikum [Z.09.03, II-49, III-26]. Puesto que kateiko kamaikuno, a juzgar por la estructura de la fórmula onomástica, podría tener una procedencia occidental, la grafía de su posible patronímico podría estar reflejando un último paso en el que la ọ̄, cerrada, terminaría por convertirse en ū. Lo que queda de momento en el aire es la etimología del elemento -koun-.
Para argailika kar se encuentra apoyo en la documentación celtibérica CAISAROS CECCIQ(VM) K(A)R / ARGAILO [SP.02.25], por otro por la indicación de Ptol. 2.6.55, Οὔξαμα Ἀργαῖλα; y la epigráfica CIL II 2907 Uxama / Argaela; CIL II 696 U/xame/nsis Arg/eloru/m.
Traducción: ‘Pacto argelense para con Catico, hijo de Camecuno’. Es un pacto bilateral.
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