Hesperia

Banco de datos de lenguas paleohispánicas

Zona G

 

 

Acceso a la base de datos de la zona G

Esta sección recoge las inscripciones paleohispánicas procedentes del sureste de la Península Ibérica, que fueron recogidas en el tercer volumen de los MLH de Jürgen Untermann bajo la letra G. Tras la publicación del corpus se han producido nuevos hallazgos, que han incrementando el número de inscripciones de esta zona, en más de 50. Algunos de estas, un total de 12 (SP.01.08, A.04.09, V.17.05, V.20.01, V.18.01, A.03.01, MU.01.01 y .02, AB.06.01-.04), fueron recogidas por el mismo autor en un suplemento inédito a su obra. Con posterioridad han sido publicadas 37 inscripciones nuevas; otras 9 inscripciones más, conocidas con anterioridad a la obra del autor alemán, también han sido incluidas en la base de datos (A.10.05-.12 en Ramos Fernández 1969; AB.07.03 en MLI XXI* y Gómez-Moreno 1949, n. 79).

La zona G comprende las provincias de Murcia y Alicante en su totalidad, además del oeste de Albacete y Valencia hasta su frontera natural marcada por el río Júcar. Su cronología abarca del siglo V a.C. al I a.C. Sus yacimientos más importantes son La Serreta de Alcoy, la Illeta dels Banyets en Campello (Alicante), Abengibre (Albacete) o Coimbra del Barranco Ancho en Jumilla (Murcia).

Los soportes más utilizados en esta región son el plomo y la cerámica, además de un importante conjunto de vajilla de plata (Abengibre, AB.01) con cinco platos inscritos. La piedra también se usó como soporte en esta región, aunque en número reducido, pues solo se conservan cinco ejemplares (A.10.01, .02, AB.04.01, V.17.01, V.18.01). Por último hay que señalar dos emplazamientos de epigrafía rupestre, el conjunto de El Abrigo de Reiná (AB.02) y La Camareta (AB.08.01).

Algunos de los textos sobre plomo, de carácter comercial, presentan secuencias numerales, que muestran la utilización de al menos tres sistemas metrológicos distintos en esta zona.

Al parecer existen dos sistemas metrológicos empleados por las escrituras meridional y levantina: un primer sistema denominado por de Hoz (2011, 192) como el sistema ka, y un segundo denominado como el sistema a, o, ki (de Hoz 2011, 193; Ferrer i Jané 2011, 101 ss. y 2013, 138 s.). El primer sistema emplea el gafema ka seguido del numeral, indicado por un número variable de trazos verticales (indicadores de unidades), para lo que en escritura meridional se emplean puntos, dispuestos en vertical. El segundo sistema, más complejo, combina los grafemas a, o, ki, en probable gradación de mayor a menor, como unidades metrológicas de un mismo sistema, puesto que aparecen siempre en este orden. Este sistema posee un esquema: NP + sufijo + indicación metrológica (a, o, ki) + indicación numeral (barras verticales o puntos).

Por otro lado, el tercer sistema especifico del signario greco-ibérico (MU.01.01, A.04.01) hace uso de signos diferentes a los de los grafemas de la escritura: Σ Χ < >. Estos signos debieron tomarse de la epigrafía griega, puesto que se encuentran paralelos genéricos en sistemas metrológicos griegos. Sin embargo no es posible encontrar en los sistemas griegos la combinación que de ellos se hace en greco-ibérico (de Hoz 1987a, 294).

Además esta región cuenta con dos cecas: saitabis (Mon.35) e ikalesken - ikalensken (Mon.95). La primera de ellas se emplaza al sur del Júcar, en el municipio de Játiva, que en las fuentes latinas es denominada como Saetabis; acuña con expresión de su topónimo en ibérico y latín: śaiti/SAETABI (Mon.35) en signario levantino/latino, comenzando su actividad a finales del siglo III a. C. Por otro lado la ceca de ikaleskenikalenskenacuña con ambas leyendas simultáneamente. Hay dudas de lectura en su cuarto signo, que Villaronga (1980) lee como ku en signario levantino, aunque el signario usado para esta leyenda es el meridional; su localización es incierta, habiéndose propuesto Iniesta, en Cuenca (Quesada - García Bellido 1995; Ripollès 1999), Illescas, en Toledo (Luján 2003) o con doble ubicación: Yecla en Murcia e Illescas (García Alonso 2007, 77). Su cronología abarca la segunda mitad del s. II a.C. y comienzos del I a.C.

Esta región, denominada por los romanos como Contestania, quizás nombre basado en gentilicios indígenas (Llobregat 1972, 9), se cita por primera vez en fuentes de época imperial. El primer autor que la menciona es Plinio (III, 19 ss.), aunque Livio también ofrece una referencia poco precisa que transmite la existencia del étnico en época anterior a Sertorio (de Hoz 2011, 39-40). Plinio menciona la región y alguna de sus ciudades, y la sitúa, indirectamente, entre Cartagena y el río Júcar. El segundo autor que describe la región contestana es Tolomeo (2.6.61), quien la localiza al este de los bastetanos y al sur de los edetanos, sobre el mar, además de ofrecer una serie de ciudades y accidentes geográficos, con algunos errores.

Otros autores que citan indirectamente la zona son Estrabón y Avieno. El primero de ellos menciona un concepto amplio de Edetania, que llega hasta Cartagena, lo que incluiría a Contestania. La referencia del segundo autor es dudosa, dado que su texto parece estar corrupto (de Hoz 2011, 39-41).

El corpus respeta la ordenación establecida por Untermann en su MLH III, aun cuando algunas inscripciones tomadas como ibéricas por Untermann se hayan interpretado de otra forma por la investigación posterior (p. ej., la inscripción de Elda, G.11.01, identificada recientemente como bizantina). Las referencias del Banco de Datos Hesperia se componen de la inicial de la provincia, seguido del número asignado al municipio y el número de la inscripción. A diferencia de MLH, Hesperia agrupa las inscripciones por municipio, y no por yacimiento, es decir, en el caso de Alcoy, que cuenta con los yacimientos de La Serreta, el Puig y Els Baradells, todas las inscripciones procedentes de estos yacimientos alcoyanos se recogen bajo la referencia A.04.

Puede consultarse una tabla con la lista de referencias Hesperia usadas para la Contestania.

Escrituras en la zona de Contestania

Uno de los rasgos culturales más importantes de la región de Contestania es la escritura greco-ibérica, creada en esta región y de uso casi exclusivo de ella. No obstante, al mismo tiempo, la epigrafía contestana también se sirvió de los signarios meridional y levantino y del alfabeto latino. En esta última escritura solamente se atestigua la inscripción del mosaico procedente de La Alcudia de Elche (A.10.04).

La escritura greco-ibérica se conoce desde 1921, con la aparición del plomo de La Serreta de Alcoy (A.04.01) que fue publicado por Gómez-Moreno en 1922 ya como texto ibérico redactado en un alfabeto griego adaptado (“De epigrafía ibérica. El plomo de Alcoy”, Revista de Filología Española 9, 341-366). En efecto, esta escritura es una adaptación de la escritura griega jonia para escribir lengua ibérica. Su uso fue restringido tanto cronológica como geográficamente, pues rebasó en poco el siglo de existencia, desde finales del s. V a comienzos del s. III a.C., y solo se documenta en las provincias de Alicante y Murcia, a excepción de dos testimonios aislados fuera de territorio contestano: un plomo de Sagunto (V.04.29) y una cerámica encontrada en Gibraltar (Zamora et alii 2013). La aparición de la escritura greco-ibérica se llevó a cabo en un contexto social y cultural caracterizado por la presencia de gentes bilingües vinculadas a la existencia de un prolongado comercio entre griegos e íberos.

La adaptación del alfabeto griego jonio, que se llevó a cabo para escribir lengua ibérica, consistió en eliminar letras que anotaban sonidos no existentes en ibérico: oclusiva sorda labial (Π), consonantes aspiradas (Φ, Θ, Χ) y consonantes dobles (Ψ, Ξ, Ζ). Además de las letras griegas que servían para diferenciar las vocales entre breves y largas (épsilon, Ε, frente a eta, Η, y ómicron, O, frente a omega, Ω), el ibérico pudo prescindir de dos de ellas, dado que no tenía cantidad vocálica, eligiendo la ómicron para /o/ y la eta para /e/. En cambio, el ibérico poseía dos vibrantes y dos sibilantes para cuya expresión se adoptaron dos vías distintas: a) en el caso de las vibrantes la diferencia se expresó mediante el empleo de la rho griega para una de ellas, la transcrita como ŕ, y la rho con la adición de un trazo diacrítico para la segunda vibrante, transcrita como r. De este modo se mantiene la coherencia con las transcripciones de la y la del levantino respectivamente. b) para la sibilante que transcribimos mediante ś utilizaron la sigma griega, mientras que para la segunda sibilante, transcrita como s, reutilizaron un signo, la sampi (ϡ), que probablemente ya no estaba en uso como grafema en el alfabeto jonio, aunque sí con función numeral. En este caso también la transcripción de las sibilantes guarda coherencia con la utilizada para sus correspondientes signos del levantino: greco-ibérico sigma = levantino san; y greco-ibérico sampi = levantino sigma.

La escritura meridional abarca en Contestania un amplio abanico cronológico, desde el s. V a. C. (V.17.1, Corral de Saus) hasta el I a.C. (AB.08.01, Cueva de La Camareta) y geográfico, dado que de ella hay testimonios en todas las provincias de esta región, excepto Murcia. De todas ellas, Alicante es la que posee el menor número de testimonios, mientras que Valencia y sobre todo Albacete son las provincias con mayor cantidad de epígrafes escritos en este signario. Presenta aún dudas de interpretación de algunos signos, por lo que pueden encontrarse diferentes transcripciones según el autor. Así queda reflejado en el apartado de texto de las fichas de las inscripciones en escritura meridional, donde se ofrecen las lecturas más significativas de diferentes autores. La dirección habitual de la escritura es de derecha a izquierda, pero algunas de las inscripciones de fecha avanzada se escribieron de izquierda a derecha, posiblemente por influencia latina. Además hay que indicar que esta escritura cuenta con una variedad paleográfica atestiguada solo en Andalucía, correspondiente a la zona H de los MLH y que se comentará con más detalle en su introducción. Solo se documenta por el momento en cuatro inscripciones de esa zona: el plomo de Gádor (AL.01.01), una tapa de plomo procedente de Arjona (J.07.01), un plomo de Los Allozos (GR.01.01) y una inscripción quizás procedente de Alcolea del Río (Luján – López Fernández 2017). No es seguro que la escritura meridional diferenciara el rasgo de sonoridad en los silabogramas oclusivos o cualquier otro rasgo fonológico en los otros silabogramas, a pesar de la existencia de signos marcados en algunas inscripciones. Ferrer i Jané (2010a; 2012d; 2013a, 446 s.) sostiene su existencia. Para este autor el trazo añadido distintivo de la diferenciación, raya o punto, serviría para anotar la oclusiva sonora, y no la sorda, a diferencia de lo que sucede en el signario levantino, y además en la escritura meridional esta distinción fonética no solo afectaría a los sonidos oclusivos, sino también a los nasales, vibrantes y sibilantes.

De todos modos nuestra transcripción no ha hecho diferenciación entre rasgos marcados y no marcados.

Por último, la escritura levantina, junto con la meridional, es la escritura más utilizada en la región contestana. Su cronología se extiende desde el s. IV al I a. C. y geográficamente se conservan inscripciones en todas las provincias de la Contestania, excepto en Albacete. De esta escritura también se sirvieron las zonas B, C, D, E y F y K, es decir, la Celtiberia, con una adaptación particular.

Variantes paleográficas

Dado que no disponemos de un corpus unitario de cada variante epigráfica del signario ibérico levantino o nororiental –que está siendo elaborado–, los comentarios epigráficos en la ficha de inscripciones que pertenecen a la región G se refieren a las variantes establecidas por Untermann en su volumen III.1 de los MLH, pp. 246-247. Las transcribimos a continuación para comodidad del lector:

Signario levantino o nororiental

En el caso del signario meridional, además, dado que no cuenta con un sistema de transcripción unitario ni completo hasta el momento, en el aparato crítico se ofrecen diferentes lecturas según el sistema de transcripción de los diferentes editores. En el siguiente enlace el lector puede ver una tabla de este signario con todos los signos existentes y la transcripción de aquellos en cuya transcripción existe un acuerdo entre los estudiosos.

Signario meridional

Mapas

Mapa 1: Vista general de los yacimientos de Contestania con su referencia Hesperia.